Mostrando las entradas con la etiqueta Catarsis. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Catarsis. Mostrar todas las entradas

13 agosto, 2013

"Voy a contar de menos, voy a dar de más"

No todo lo que brilla es oro, innegable.

Creo que por prejuzgar tanto (para bien o para mal) a veces es que vivimos de decepción en decepción, o de sorpresa en sorpresa. Cuántas lindas sorpresas me he llevado últimamente, es que algo tan opaco que pude haberme encontrado me regaló al fin tanta luz. Cuán pocas tristezas o desilusiones he tenido por creer que algo que brillaba y me encandilaba me haría tan feliz, pero simplemente me encandilaba y no me dejaba ver más allá. 

Un rasgo humano que necesito aprender urgentemente, y que a la vez me parece tan detestable en algunos es el EGOISMO. Pero al fin y al cabo, por supervivencia uno tiene que ser egoísta, fijarse en uno mismo, en SU bienestar. Es verdad que si uno no está bien consigo mismo es difícil que pueda estar bien con el mundo que lo rodea.. así que sí, lo primero es asegurarse de que uno está bien, preocuparse por sus propios problemas, dolores, tristezas, heridas, o roturas. Y después vemos, si tenemos suficiente energía para salir al rescate de alguien más. 

A veces me pongo a pensar en sí, yo también habré sido tan egoísta alguna vez como para no escuchar NADA de alguien más, y agotarle las energías concentrándome sólo en mi... Puede ser que alguna vez lo haya hecho, soy bastante egocéntrica (muchas) veces, pero deben haber sido contadas con los dedos de una mano las veces en las que hice oídos sordos; ya que en mis últimos 365 días me pregunté más de una vez:  ¿Y a mí quién me ayuda?

Resulta que hace algunos meses empecé a ir a la psicóloga, que me viene ayudando bastante. Hablo miles de palabras por segundo, probablemente la mayoría de las veces híper incoherente, contradiciéndome, nombrando 50 personas por minuto y saltando de tema en tema como hago normalmente, y ella sigue cada una de las cosas que le dije; y no sólo eso; las toma, las procesa, las interpreta y me da una devolución que oportunamente hace que llegue el agua que a veces  no me llega al tanque y piense y actúe en base a ese nuevo descubrimiento o lucidez repentina. Y ella, creo que desde el primer día me dice que siempre pongo a los demás por delante.. ¿Por qué? Si tengo el mismo derecho que cualquier otra persona sobre la faz de la tierra a estar mal, a llorar, a tener preocupaciones, a no querer ir a un lugar, a no querer ver a alguien, a no tener ganas de soportar alguna estupidez, a no callarme, a decir lo que pienso, lo que quiero y lo que no, etc etc etc. Y es cierto, pensé que lo hacía sólo en algunos ámbitos de mi vida. Y me di cuenta de que no, lo hago SIEMPRE. Y qué grave error! 

Por qué tengo que escucharte yo a vos, y ayudarte, y darte tanto, y que te quedes con tanto de mi, para encima irte y dejarme preguntando dos cosas (con insatisfacientes respuestas): ¿Yo con qué me quedo? ¿Y a mí quién me ayuda? Triste es darse cuenta de que uno siempre da todo, lo mejor, pero que todo y lo mejor muchas veces y probablemente se agote. Porque todo tiene un límite.. Y que feo es quedarse seco, con sensación de que no hay más nada para dar y que uno ya no debería dar tanto. Pero no, el error no es dar, es dar por demás, es dar sin recibir. Sí, ya sé, se supone que damos porque damos, porque nos sale así, porque queremos, sin obligación alguna, sin esperar nada a cambio. PERO ES MENTIRA. Uno siempre da, esperando que del otro lado o de algún otro lado alguna vez el universo conspire para devolvernos ALGO. Un amigo mío, a quien admiro secretamente, dice que eso del Karma no existe... Yo creo que sí, pero quizás empiezo a darme cuenta de que esa devolución no siempre viene sola, sino que uno tiene que reclamar lo que le corresponde y si no le dan nada será que los demás son demasiado egoístas para devolverte al menos un poco, o será que no se dan cuenta de lo que nos corresponde. Y allá ellos, será su pérdida por no devolver nada, en algún momento dejarán de recibir todo.


Me cansé de silenciar, de que me de igual, me cansé de ayudar, de escuchar, de esperar. Me cansé de dar por demás a la gente que no lo valora de la manera que yo necesito. Me cansé de la desigualdad. Me cansé. Simplemente me cansé. Me gustaba mucho la frase "voy a contar de menos, voy a dar demás". Será mi esencia, pero es hora de hacerme un favor a mí... Probablemente siga dando de más, pero ya no contando de menos. 


Seamos más egoístas cuándo lo necesitemos, pero no dejemos de mirar a los costados. No sólo vos estás roto, todos estamos rotos, yo también.

13 junio, 2013

Día del padre, lado B.

Siempre creí que los padres no podían estar, bajo ningún punto de vista, preparados para la pérdida de un hijo. Es biológicamente incorrecto, no debería suceder, no es lo lógico. Por ende, es casi inentendible si sucede y una de las pocas cosas que si pasan, no pasan. En cambio al revés, siempre supe que algún día iba a pasar.. Que algún día, y siempre pensaba ojalá que falte un montón, uno de mis viejos se iba a ir, y después el otro. Pero siempre también pensé que sería lo suficientemente grande, que estaría preparada para que sucediera, que iba a ser fuerte y valiente, que me iba a poder sostener de pie, que iba a ser “lo normal”;  obviamente me iba a doler, pero era la inevitable rueda de la vida, el destino, lo biológicamente correcto, coherente, lógico, normal. Pero como siempre, la vida te tiene sorpresas. No sólo no estaba preparada para vivir lo que viví durante los 8 meses que mi viejo estuvo enfermo. Si no que no puedo superar, a casi un año de su partida, el hecho de que ya no esté (y creo nunca superaré).

Lo peor de todo es que, viste cuando compartís mucho tiempo con una persona como un amigo, o un novio o novia,  y después te peleás.. Y cada tanto pasás por algún lugar y te acordás que ahí iban a comer, que por acá pasaban siempre, que en esa parada de subte se dieron un beso que hizo que el mundo dejara de girar y te ponés un poco meláncolico, recordás con un poco de tristeza y otro poco de alegría. Pero de última, sabés que podrías mandar un mensaje, llamar, hablar, o simplemente cruzarte con esa persona en algún lugar que se frecuente. Pero con mi viejo es mucho peor. Lo recuerdo cada vez que me subo al auto y pienso: “al final, tanto que hinché con el auto, ni siquiera lo vio” o “manejo bien, papá estaría re orgulloso”. Lo recuerdo cada vez que entro a casa y miro para la habitación, automáticamente y primeramente a su lugar vacío en la cama (acostumbrada a verlo en cama durante meses). Lo recuerdo cada vez que paso por Caballito porque ahí me esperaba para traerme a casa después del trabajo. Lo recuerdo cada vez que subo a la Gral Paz, porque me llevaba todas las mañanas cuando trabajaba en Belgrano para que no tenga que viajar apretada en el tren. Lo recuerdo cada vez que me siento a la mesa y alguien pide sal, acostumbrada a que mamá cocine sin sal por papá, y que papá siempre le terminara agregando más sal que todos. Lo recuerdo cada vez que pienso que debo la tesis, y lo mucho que le hubiera gustado verme recibida. Lo recuerdo cada vez que creo que alguien me gusta y que quizás puede llegar a ser la persona que quiero a mi lado, y ahí me pregunto si realmente esa persona me haría feliz como yo quiero y necesito que me haga feliz (es que mi viejo una vez le dijo a mi mamá que él quería verme feliz y entusiasmada por estar de novia con alguien, que así era el amor, porque él vio antes que nadie cuando  yo no estaba siendo feliz). Lo recuerdo cada vez que veo una mirada triste, porque fue la mirada que sostuvo el último tiempo. Lo recuerdo cada vez que veo una mirada llena de amor, porque es como él me miraba, y el recuerdo de su rostro iluminado al verme cada vez que llegaba a casa es el recuerdo que más feliz me hace desde hace tiempo. Lo recuerdo cada vez que digo que me quiero ir a vivir a Córdoba, que es mi lugar favorito en el mundo, y es el lugar donde mi viejo me llevó desde chiquita de vacaciones y donde el pasó tanto tiempo de su vida. Y así, mil situaciones, ejemplos, pensamientos más.

Creo que lo recuerdo a cada instante, lo pienso casi constantemente. Y es doloroso, porque ya no está. Y a diferencia de alguna persona que por elección propia ya no está en nuestras vidas, no puedo llamarlo, no puedo verlo, abrazarlo, decirle que lo quiero, que lo extraño, que lo necesito, no puedo pedirle perdón por las cosas que hice mal, ni contarle los logros de los que sé que estaría muy orgulloso.

No puedo sacarme el nudo de la garganta. No lo puedo largar, tampoco lo puedo tragar. Está ahí, siempre presente, a flor de piel. Con el llanto al roce del aire. Con la mirada perdida en cada momento desocupado. Con mil palabras sin decir. Quizás debería dejar de sentir culpa. Pero es difícil, casi tan difícil como pensar la vida que me queda sin él. Casi más difícil que avanzar. Dicen que el tiempo cura todas las heridas, que todo pasa, que siempre todo es para mejor. Siempre lo creí, creo que aplica para la gran mayoría de las situaciones de la vida, REALMENTE LO CREO, pero no para la muerte de alguien tan importante en nuestras vidas como son nuestros viejos. ¿Cómo puede alguien creer que la pérdida de uno de tus padres,..., que esa herida algún día se cerrará? Es imposible. A lo sumo, me acostumbraré a que alguien me falte, y con ese alguien me falte de todo y me sienta incompleta y con un dejo de tristeza. No lo veo como algo malo, es parte de lo que digo siempre, de aprender, de crecer, de madurar, de la vida. Es la rueda de la vida. Pero me pregunto lo que pregunté una vez cuando era chiquita: ¿por qué no podemos vivir eternamente sin que nadie se nos vaya y vivir felices para siempre?

No todo se supera, no todo pasa. Tal vez es que simplemente nos acostumbramos a vivir sin determinadas personas a nuestro lado, nos quedamos generalmente con lo más lindo guardado en un precioso pedazo de nuestro corazón, y a seguir la vida. Sé que es lo que le gustaría, aunque  no nos decía las cosas, estoy completamente segura de que lo que más le hubiera gustado era vernos a todos juntos, y felices. 


Es difícil ser feliz sin vos, pero no puedo no intentarlo. Eso es lo que te regalo. Pero lo que no podés pedirme es que no te extrañe. 


07 junio, 2013

Cambiar

La palabra cambiar significa, según el diccionario, muchas cosas, pero en relación a las personas para mí sólo dos significados podrían aplicarse:

1      Modificación de una cosa para convertirla en algo distinto u opuesto.
2      Variación o alteración de un estado por otro

Creo que casi diariamente utilizamos la palabra o el verbo “Cambiar”, para referirnos a algún tipo de modificación que nosotros mismos estamos intentando hacer sobre algún aspecto personal, físico, de ideales etc que no nos gusta, no nos convence, nos hace mal, lle hace mal a alguien cercano etc o bien para referirnos a alguien más y generalmente de modo negativo.

Este último año fue un año lleno de cambios en mi vida, quizás demasiados, y que por ende y por lógica cambiaron cosas de mi persona. Pero es justo ahí, donde me detengo a pensar y me pregunto si realmente la palabra cambio aplica correctamente.

Que alguien se haya ido, que algunas personas hayan cambiado, haber cambiado mi aspecto exterior, haberme separado de mi pareja, haber viajado al interior para conseguir trabajo allí, haber incorporado nuevas y diferentes personas a mi vida, haber recuperado antiguas amistades, son sólo cosas que pasaron…  causalidades, el destino, cómo quieras llamarlo. Pero no sé si puedo llamarlos cambios. Sí, soy consciente de que a raíz de todo esto rasgos de mi personalidad se fueron modificando, mi actitud ante determinadas situaciones también es diferente a lo que hubiera sido un año atrás, mi entusiasmo frente a las personas, maneras, hechos, también es distinta, quizás más realista. Pero no sé si fueron cambios, creo que tienen más que ver con un poco de maduración por un lado, un poco de realidad en mí y no tanta ingenuidad.

Pero por algún motivo, insistimos en decir cosas como: “no, para seguir juntos los dos tenemos que cambiar” o “ no, no nos hablamos más porque él o ella cambió”, “no, no somos más amigos porque su actitud cambió”, “ya  no nos entendemos, las cosas cambiaron”, etc etc etc. Algo que supe desde chica es que constantemente estaríamos “cambiando” porque constantemente crecemos, y nos pasan cosas que nos van enseñando todo lo lindo y lo feo que puede haber en el camino. A algunos nos pasan muy temprano, a otros muy tarde, a otros justo a tiempo. Y siempre supe que habría gente a mi lado que podría entender y saber ver mi maduración, pero que no todos podrían seguirme, soportarlo, y seguir a mi lado una vez que el proceso hubiera terminado (al menos momentáneamente) y la más triste de todas las posibilidades es darme cuenta en medio de mi maduración que algunas personas ya no servían de nada en mi vida. Y a veces es lo que nos pasa, vamos perdiendo personas que van quedando en otras “etapas”, te vas desfasando, porque no te entendés más, aunque lo intentes. Otros intentan igual quedarse ahí porque no les molesta estar divergidos, saben que en algún momento entenderán o intentar acercarse a tus sentimientos e ir preparándose para sus propios y futuros momentos (creo que son las personas que solemos llamar observadores, de las más inteligentes que siempre me encuentro).


Pero qué difícil es crecer, madurar, cambiar. Lleva tiempo de ajustes, de adaptación. Creo personalmente que más para la persona que lo sufre, que para aquellos que creen sufrir alrededor de “un cambio” de alguien más. 

Pero sin duda alguna, lo que más todos sufrimos creo, es el momento de crisis. Crisis siempre tiene una connotación negativa, pero yo siempre digo y repito algo que dijo mi profesor de Sociología en el secundario: Crisis significa CAMBIO, y el cambio siempre es bueno. El problema es que cuando estamos en crisis a veces no sabemos para dónde correr, por dónde arrancar, qué solucionar primero, porque muchas veces ni siquiera entendemos qué está pasando y cualquier tipo de situación o cambio, vemos al menos al principio como algo malo. Lo bueno es que a veces, la desesperación es tan grande que dejamos de pensar, seguimos un impulso, una corazonada, y arrancamos con el pie derecho a solucionar nuestra crisis, sin darnos cuenta, a empezar  el cambio el crecimiento. 

Madurar nos hace viejos, pero también más sabios. Sólo nos quedará aprender a resguardar al menos un pedacito de pureza para no perder la esencia y sentir correr por nuestras venas lo más lindo que existe: la vida.

29 mayo, 2013

Estoy confundida. ¿Primer Plano?

Es la primera vez que intento escribir una descripción de lo que intentaré en este blog. Si bien, lo inauguré oficialmente (nunca) en 2006, hoy intento revivirlo. 

Primero re leí lo que había subido hasta el momento y retoqué, luego subí cosas que escribí entre medio con las fechas reales de cuándo en verdad lo escribí, luego intenté tunearlo estéticamente aunque no estoy segura de si realmente quedó bien, pero a mi me gusta. Gracias a mi amiga Selva por el fondo, que diseño para mí, cuando encontré la frase "Yo tampoco sé cómo vivir, estoy improvisando" y le pedí que por favor me diseñara algo =). Y a partir de ahora, empezaré a subir textos "revividos" del pasado, y alguna nueva inspiración, tristeza, alegría o reflexión que quiera compartir. Quizás, tal vez, a veces me den ganas de subir cosas de alguien más, compartir un poco de arte, música, algo que me llamó la atención, tal vez sólo una imagen inspiradora o que simplemente quiero compartir, aunque estimo en su mayoría siempre serán textos. 

La idea es que sea un espacio para expandir mi mente (o la tuya si te sirve), largar todo lo de adentro, dejar mi corazón y mi alma al descubierto (aunque quizás me juegue en contra si este blog cayera en manos equivocadas -risa maléfica), quedar vulnerable ante la vida, abrir las venas y hablar con sinceridad (como dice un tema). Que es, en definitiva, como intento y como me gusta vivir la vida. Siempre de frente, siempre afrontando, siempre con la verdad aunque duela, aunque sea triste. Porque también muchas veces la verdad es una hermosura, y nos alegra la vida. Y porque a veces uno piensa que siente cosas que nadie más siente, que piensa cosas que nadie más piensa, o que le pasan cosas que a nadie más le pasan! Y la realidad es, que quizás nadie es lo suficientemente valiente para decir: estoy mal, te quiero, te amo, me muero por vos, soy feliz, soy infeliz, te extraño. Y quizás, con lo que cuente, con lo que intente decir, transmitir, logre que todos podamos sincerarnos con la vida, con la gente, con el mundo. Eso sí, siempre para intentar estar mejor nosotros mismos, y hacer un mundo mejor. Sí, eso es lo que quiero y para tenerlo arranco por mi principio: yo.



Las reglas de convivencia son simples: no te gusta, no leas. Te gusta, sé feliz!

31 diciembre, 2012

Lo que me deja este año

Este año fue muy movilizante para mí, lleno de cambios, y lleno de desafíos. Creo que lo que resume lo que fue mi 2012, es que fue un año de aprendizajes.

Estoy más convencida que nunca, de que estoy rodeada de gente hermosa, llena de magia y llena de luz! Estuvieron en todo momento, de principio a fin para bancar mis lágrimas, mi mirada perdida, mi tristeza, pero como siempre también estuvieron para hacerme reír y sonreír, y acercarme a la felicidad como solo ustedes, mis amigos pueden lograr. Se que quizás no pude ser mi mejor versión para ustedes, pero prometo devolverles toda la vida que me dieron.

Aprendí, a los golpes, lo importante que realmente es la familia. Algo a lo que nunca le di bolilla, y siempre dejé un poco de lado. Hoy por hoy veo que son lo que mas amo en el mundo, y lo mucho que me gusta verlos a todos juntos y contentos! Lo importante que son para mi y lo mucho que los necesito. Y por suerte, sigo convenciéndome, día a día, de que la mejor amiga que me dio la vida, es también mi hermana.

Aprendí que amar, significa a veces dejar a esas personas que amamos en libertad, darles espacio, para ser ellos mismos y verlos sonreír. Aprendí a ser menos egoísta.

Aprendí a mantener la calma, a veces, y encontrar esa paz interna aún en los momentos mas difíciles. Para que los demás se puedan apoyar en mi, más de lo que yo necesito apoyarme en ello, al menos en ese momento.

Aprendí a vivir la vida, a relajarme un poco más a veces, a no hacerme tanto problema por cosas insignificantes, a no callarme, a no quedarme con ganas de decir te quiero, te amo, de dar un beso o un abrazo. Porque uno siempre se arrepiente de lo que no hace, de lo que no dice, y se queda preguntando que hubiera pasado si? La vida esta llena de momentos, todos únicos y llenos de impulsos que nos recorren el cuerpo.. y hay que hacernos cargo! Hacer eso que sabemos que cuando lo hagamos nos va a convertir en las personas mas felices del mundo. Sin miedo, sin vergüenza! Creo que prefiero pedir perdón por hacer o decir algo de más, que quedarme con las ganas de vivir. La vida es esto que nos pasa todos los días  con la gente que nos acompaña día a día;  algunos se quedan, otros se van, a otros los echamos y otros solo están de paso... Pero la vida es finita, se nos va, y se nos lleva a las personas que más amamos cuando menos lo esperamos. Y no quiero perder a nadie más sin poder decirle lo importante que es para mi. Quiero vivir, y transmitir la energía y la vida que siento dentro de mi. Aprendí que la vida, no es mas que un hermoso desastre.


Brindo por seguir recorriendo camino junto a la gente hermosa que me rodea, la gente que amo y que me hace bien. Brindo por seguir encontrando gente que vale la pena. Brindo por seguir viviendo la vida con el corazón más que con la cabeza, con alegría, bondad, respetopasión, ganas, y por sobre todas las cosas con mucho amor.  Brindo por todo lo que me enseñaste este año viejo! Brindo por un mejor 2013! Feliz año! E infinitas gracias por dejarme ser.